Tres generaciones
Si queremos reimpulsar la minerAÂa, la acuicultura y el sector forestal, pilares de la economAÂa chilena, necesitamos que sus trabajadores, y quienes viven en los territorios donde operan, perciban que sus beneficios les llegan y sientan orgulloaÂÂ.
Esta semana, en Enade, entre ejecutivos y empresarios, polAÂticos y dirigentes gremiales, estuvieron Guillermo Briones, su hijo Fernando y su nieto Richard. Tres generaciones de una familia de San Clemente dedicada a la energAÂa. Guillermo partiA3 en la antigua Endesa, donde ayudA3 a construir las hidroelA©ctricas Isla y Rapel. Fernando trabajA3 casi veinte aA±os en la central a carbA3n TarapacA¡, cerca de Iquique. AhA empezA3 Richard, que hoy trabaja operando plantas solares.
Nos conocimos con los Briones hace algunos aA±os en el cierre de la central TarapacA¡, de Enel, parte del plan de retiro voluntario del carbA3n. Ese dAÂa los trabajadores estaban contentos por el avance de la transiciA3n energA©tica, porque entendAÂan sus beneficios. Pero tambiA©n algo contrariados despuA©s de tantos aA±os en una central que, ahora todos les decAÂan, contaminaba.
Richard me contA3 que en algAon momento su abuelo le preguntA3, medio en voz baja, si las hidroelA©ctricas que A©l habAÂa construido tambiA©n eran malas para el planeta. Richard le dijo que no, que eran energAÂa limpia y muy buena para el sistema, y Guillermo recuperA3 su habitual satisfacciA3n por el trabajo de toda una vida.
Los Briones salieron a colaciA3n en Enade a raAÂz de un estudio que muestra el potencial de cuatro industrias clave: minerAÂa, energAÂa, acuicultura y forestal. Son sectores en que Chile tiene enormes ventajas comparativas, pero en los que, salvo en energAÂa, llevamos aA±os estancados.
Esta historia aÂÂtres generaciones de una familia vinculadas a tres generaciones elA©ctricas: hidro, carbA3n y solara ilustra dos claves para sacar a estas industrias del estancamiento, pero que son aplicables a la economAÂa mA¡s en general: el orgullo y la evoluciA3n.
Cuando uno conversa con los Briones, percibe muy rA¡pido el orgullo que sienten por el rol de la energAÂa en el desarrollo del paAÂs. Su trabajo no solo ha sido una fuente de ingresos para progresar, educar a sus hijos y vivir mejor. Ha sido tambiA©n una manera de contribuir a algo que va mA¡s allA¡ de sus vidas personales. AdemA¡s, sienten que la industria los ha tratado bien: les ha permitido aprender, desarrollar sus talentos y evolucionar. Richard partiA3 en TarapacA¡ y hoy dirige operaciones solares en Enel. Y a Fernando, cuando cerrA3 la planta, se le dio la oportunidad de seguir su carrera en otra operaciA3n de la compaA±AÂa.
Si queremos reimpulsar la minerAÂa, la acuicultura y el sector forestal, pilares de la economAÂa chilena, necesitamos que sus trabajadores, y quienes viven en los territorios donde operan, perciban que sus beneficios les llegan y sientan orgullo por su contribuciA3n.
Es probable que muchos asistentes a Enade sientan ese orgullo y entiendan esa contribuciA3n: minerales para la urbanizaciA3n y la transiciA3n energA©tica, viviendas mA¡s sostenibles, proteAÂnas de mejor calidad, energAÂa mA¡s limpia. Pero eso no basta. Si Calama, en el corazA3n de la minerAÂa, o QuellA3n, en el centro de la acuicultura, no tienen un estA¡ndar de vida consistente con la importancia y sofisticaciA3n de las industrias que alojan, el crecimiento tendrA¡ bases frA¡giles.
Vamos a la segunda lecciA3n. La pregunta de Guillermo a su nieto era esperable. CorrAÂan los dAÂas de fines de 2019, y muchos atacaban todo lo hecho en el pasado. Olvidaban que el carbA3n nos permitiA3 seguir funcionando tras el corte del gas argentino, a principios de los 2000, cuando la energAÂa solar y la eA3lica no eran una opciA3n real.
Siempre es una tentaciA3n juzgar con los ojos de hoy las decisiones de ayer, cuando las necesidades, la tecnologAÂa y la conciencia ambiental eran otras. El riesgo es renegar del pasado, o incluso echarlo abajo para partir de cero con algo, en teorAÂa, mejor.
Pero como progresar es difAÂcil, eso es un sinsentido, y siempre termina mal. Y es que nada bueno y duradero se logra partiendo cada vez de cero, ni da fruto en cuatro aA±os, como recordA3 ese dAÂa Renzo Corona, presidente de Icare.
Pero reconocer el pasado, incluso honrarlo, no significa seguir quemando carbA3n para siempre. La alternativa a renegar del pasado no puede ser el inmovilismo ni la complacencia. Los desafAÂos ambientales no son un invento y las comunidades tienen demandas que se deben atender.
La hidroelA©ctrica de Guillermo, el carbA3n de Fernando y la solar de Richard son, cada una, la respuesta que fue posible en su tiempo y sus circunstancias. Y lo mismo vale para las otras industrias.
Porque el desarrollo de las industrias no se trata solo de hacer mA¡s, sino de hacerlo mejor. Es la evoluciA3n que vivieron los Briones: cada uno toma la posta del que vino antes y la mejora, con gratitud por lo que recibiA3 y ambiciA3n por ir mA¡s lejos.
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