Richard Lapper: “Hay un empate técnico… la elección podría ir a cualquiera de los dos lados”.
Los brasileños deberán escoger este domingo entre el presidente Luiz Inácio "Lula" da Silva, de 81 años, y en su tercer mandato; y Flávio Bolsonaro, de 45 años, hijo y heredero político del expresidente Jair Bolsonaro.
El analista y escritor inglés, Richard Lapper, conoce bien a ambos candidatos. Además de cubrir por más de una década el país como editor del Financial Times, diario para el que trabajó 25 años, ha investigado a fondo los dos bandos en que se divide hoy el electorado brasileño.
En abril pasado, Lapper publicó "Lula, el hombre, el mito y un sueño latinoamericano", presentada como la biografía definitiva del presidente y de las razones por las que aún podría mantenerse en el poder.
Ya en 2021, Lapper, hoy asociado al think tank Chatham House, publicó "Ganado, Biblias y balas, Brasil en la edad de Bolsonaro", sobre el crecimiento de una derecha conservadora que, a su juicio, no ha hecho más que ganar fuerza como parte de un fenómeno regional.
"Uno de los rasgos de la política latinoamericana de los últimos 10 o 15 años ha sido el ascenso del conservadurismo en todas partes, no solo en Brasil. Y eso ha sido impulsado por varios factores comunes. Está el aumento del crimen organizado y la inseguridad que genera... y la sensación de que la izquierda, incluso la moderada, es demasiado débil frente a las bandas. El otro es el enorme crecimiento del electorado evangélico... Y el tercer factor ha sido el desempeño desastroso de los gobiernos socialistas en América Latina", afirma.
En Brasil, esta transformación se traduce en un "voto contrario a Lula y el Partido de los Trabajadores", que se refleja en el fuerte retroceso del PT en gobiernos locales. Es tal el rechazo que —afirma— si la derecha hubiese escogido a otro candidato, como el gobernador de São Paulo, Tarcísio de Freitas, habría ganado en primera vuelta. Pero Lapper no se apresura a descartar un cuarto gobierno.
"Hay prácticamente un empate técnico. Flávio Bolsonaro va adelante, pero por un margen estrecho. Considerando que solo ganó la primera vuelta por dos puntos y que los demás candidatos eran conservadores, cuyos votantes en su mayoría se habrían ido con Bolsonaro, esto muestra que la campaña de Lula ha tenido cierto éxito, en particular en las últimas dos semanas… (la elección) podría inclinarse hacia cualquier lado".
El regreso de los Bolsonaro
A pocas horas de la elección, el escenario es distinto al de la primera vuelta, cuando titulares y mercados daban por hecho el regreso de los Bolsonaro al Palacio de Planalto.
Desde entonces, con acusaciones de corrupción contra su oponente, Lula ha logrado cerrar la brecha, a lo que se suma la resistencia que despiertan los Bolsonaro incluso en sectores de derecha. "El gobierno de Bolsonaro fue un desastre... en su manejo del COVID. Y los Bolsonaro, como familia, como clan, tienen muy mala reputación en Brasil".
-¿Quién es Flávio dentro de ese clan? Es distinto a su padre.
-Hasta cierto punto, hay una diferencia de estilo. Es una figura más moderna, habla un lenguaje político más moderado. Pero, en esencia, las prioridades de Flávio serán las de la familia Bolsonaro. Cada uno de los hijos de Jair Bolsonaro es hoy representante político, y él lleva 35 años en política. Sus intereses como familia tendrán un lugar destacado en una nueva administración.
-¿Qué se puede esperar como primera acción?
-El Partido Liberal, de Bolsonaro, tiene una posición muy fuerte en el Senado. Y creo que, sea o no Flávio presidente, intentarán destituir mediante juicio político a Alexandre de Moraes, que ha sido una piedra en su zapato. Es el juez del Tribunal Supremo Federal que procesó a Jair Bolsonaro por el intento de golpe en enero de 2023. Los bolsonaristas lo odian. Si Flávio es presidente, usará su prerrogativa para nombrar jueces más de derecha, y es probable que el equilibrio en el Supremo se desplace hacia la derecha. Entre 2018 y 2022, algunas de las ideas más radicales de Jair Bolsonaro fueron bloqueadas por el Supremo… Un Partido Liberal más alineado con el proyecto bolsonarista, con fuerza en el Congreso y potencial para influir en el sistema judicial, lo convierte en un gobierno potencialmente más radical.
-¿Por qué celebró el mercado tras la primera vuelta?
-Porque todos sus asesores económicos trabajaron con Paulo Guedes, liberal de la Escuela de Chicago, responsable de la política económica con Jair Bolsonaro. Lo que preocupa a los inversionistas del actual gobierno es que Brasil no ha logrado controlar el gasto. El déficit fiscal ronda el 9% del PIB y la deuda ha ido aumentando. La sensación es que un gobierno de Flávio, con estos asesores, sería más decidido en recortar el gasto.
-Pero Bolsonaro padre no lo hizo…
-De ahí las contradicciones... En el caso de Flávio, no estoy seguro de que lo que dice en campaña tenga mucha relación con lo que hará. Realmente no sé qué esperar. Creo que su prioridad será sacar a su padre de la cárcel.
-¿Qué significaría el regreso del bolsonarismo en términos de alianzas y alineamiento con la Casa Blanca?
-Estarán fuertemente alineados con Trump en lo geopolítico. Podemos esperar una relación muy positiva. Creo que harán acuerdos con EEUU, particularmente en torno a las tierras raras, que Brasil tiene en abundancia y son estratégicamente muy significativas. Pero todo esto es muy relativo. La economía de Brasil está cada vez más ligada a China, que compra la carne, la soya, el mineral de hierro y, cada vez más, el petróleo brasileño. Los grupos más bolsonaristas son los más dependientes de China. Así que el margen de maniobra es limitado. Y a Trump le interesa hacer negocios. Querrá un acuerdo que le convenga a él, no necesariamente a Brasil.
-Si gana Bolsonaro, ¿se armaría un grupo de favoritos de la Casa Blanca, junto a Milei, que restaría importancia a otros países menos cercanos a Trump?
-Con Milei hay una relación muy fuerte: su equipo económico está muy conectado con los mercados financieros estadounidenses. Firmas como JPMorgan tienen grandes intereses en Argentina, y esa conexión ha prosperado con el Tesoro de Trump. Con Brasil sería algo distinto. Desde el año pasado, Eduardo Bolsonaro, el tercero de los hijos, ha estado viviendo en EEUU, construyendo vínculos con los republicanos más ideológicos. ¿Le interesa eso tanto a Trump? Creo que no es una prioridad para él. A Trump le interesa, ante todo, EEUU.
El ¿adiós? del Patriarca
De ganar, Lula iniciará un cuarto período (el segundo consecutivo) a sus 81 años. Una de las críticas ha sido su incapacidad para encontrar un sucesor, algo que Lapper ve como consecuencia de su creciente aislamiento dentro de la propia izquierda brasileña.
"Si gana, va a ser muy difícil, por el Senado (en el que el PL será la bancada más grande). Hoy es un gobierno de minoría, y si vuelve a ganar será una minoría aún más débil. Va a tener que ser muy hábil. Pero Lula es un negociador extremadamente capaz y no le hará el quite a ese desafío".
-¿Y qué pasaría con las relaciones en la región?
-Se lleva bastante bien con Sheinbaum en México; ambos son políticos de centro que se han adaptado. Su relación con los líderes de izquierda se había vuelto muy tensa. Brasil estaba muy molesto con Maduro por el fraude de 2024 y rompió relaciones con Nicaragua por el autoritarismo de Ortega, algo extraordinario para Brasil. Así que sí tomó distancia de algunas de esas personas. El problema es que Lula ha sido excesivamente entusiasta con los BRICS y la cooperación Sur-Sur, y se ha acercado a Putin, lo que es vergonzoso, francamente.
-¿No esperas que Lula 4 sea un contrapeso a Trump?
-Igual se van a acomodar a Trump. No va a ser un agitador. No.
-Los tiempos de rebeldía quedaron atrás.
-Bueno, es que creo que es imposible. (Gustavo) Petro intentó ser un agitador, redescubriendo su juventud de guerrillero, y no le sirvió de nada. No es una política eficaz y es impopular.
-En los dos primeros gobiernos de Lula (2003-2011), los símbolos fueron la llegada al poder del exsindicalista, las reformas y Bolsa Familia. ¿Cuál sería el símbolo de un cuarto gobierno?
-Seguir el mismo rumbo. Pondrá mucho énfasis en preservar el valor del salario mínimo y el gasto social. Hablará de austeridad de la boca para afuera, pero será muy difícil reducir mucho el déficit; no estoy seguro de que él crea que sea necesario. Así que las tasas de interés serán más altas de lo necesario para mantener la inflación bajo control. A Lula le está costando porque en la calle no se siente el bienestar: muchas familias se han endeudado de más y no pueden gastar. Lo que impulsó su popularidad entre 2003 y 2010 fue la enorme expansión del consumo entre los sectores de menores ingresos. Ese boom ya cumplió su ciclo, y reactivarlo es muy difícil con familias tan endeudadas… Brasil va a crecer más lento de lo que podría. Digamos que será más de lo mismo, pero un poco peor.