¿Podrá sobrevivir Ucrania a la última traición de Donald Trump? / Análisis de Mauricio Vargas
Octubre de 2026 pasará a la historia como el mes en que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, le tendió su mano salvadora al líder ruso, Vladimir Putin, y selló, con una serie de decisiones comerciales, la traición a Ucrania y a su presidente, Volodimir Zelenski, a quienes, desde que esa nación fue invadida por las tropas rusas a fines de febrero de 2022, Washington y sus aliados europeos les habían brindado respaldo.Trump llevaba meses socavando ese apoyo, pero ahora lo dinamitó. El 9 de octubre, tras una conversación telefónica con Putin, anunció un acuerdo para comprar diésel a Rusia, pasando por encima de una ley del Congreso destinada a sancionar a Rusia por la agresión a Ucrania.
El acuerdo contempla la compra inmediata, por Estados Unidos, de 300.000 toneladas —2,25 millones de barriles— de ese combustible, una segunda adquisición de 500.000 toneladas semanas más tarde, y de varios millones más en los meses venideros, dependiendo de la capacidad de las refinerías rusas, duramente afectadas por los ataques ucranianos con drones explosivos.Con los precios del petróleo y de sus derivados —como el diésel— por las nubes, el negocio le da oxígeno a la deprimida economía rusa. El Centro de Estudios Orientales OSW, basado en Polonia, calcula que estas ventas pueden promediar 100.000 barriles diarios y significar para Rusia ingresos de 450 millones de dólares al mes, más de 5.000 millones de dólares al año. Trump asegura que, de ese modo, más diésel llegará al mercado mundial y eso bajará los precios.En las estaciones de Estados Unidos, el precio promedio del diésel pasó de 3,46 dólares en enero a 6,53 dólares a fines de septiembre. Por tratarse del combustible para los camiones de transporte de mercancías, el alza ha tenido un impacto directo en la inflación, que pasó de 2,4 por ciento anual en enero a 3,7 por ciento al cierre de septiembre. Este golpe al bolsillo de los consumidores ha ahondado la impopularidad de Trump por encima de 60 por ciento de rechazo a su gestión en las encuestas y favorecido las opciones de la oposición demócrata para las elecciones congresionales del 4 de noviembre.Trump ha querido culpar a Zelenski por esas alzas, debido a los ataques de los drones ucranianos a las refinerías rusas. Pero la causa es otra: al desatar, sin medir consecuencias, la guerra contra Irán que afectó las exportaciones de petróleo y derivados que salen al mundo por el estrecho de Ormuz, los precios del crudo, el gas, la gasolina corriente y el diésel se dispararon.Y eso ocurrió antes de los ataques de los drones de Zelenski a las instalaciones rusas de refinación.Muchos analistas creen que detrás del negocio del diésel están los intereses de socios de negocios de su yerno Jared Kushner, uno de los mediadores de Trump para buscar un alto el fuego entre Rusia y Ucrania. Según The New York Times, para cerrar el negocio del diésel Putin ofreció a un grupo de inversionistas estadounidenses y del golfo Pérsico —con nexos con Kushner—, los activos de la firma rusa Lukoil, propiedad de oligarcas cercanos al líder del Kremlin, entre ellos pozos petroleros, refinerías y redes de distribución de combustible, avaluados en US$ 20.000 millones.
Casi dos años 'moviéndole el piso' a Zelenski
El negocio del diésel de Rusia pasa por encima del embargo aprobado por el Congreso, y para hacerlo la Casa Blanca usó un mecanismo administrativo de excepción. No contento con eso, Trump decretó una exención a favor de Rusia de un conjunto de sanciones comerciales y financieras votadas en el Capitolio, en un alivio adicional para las alicaídas finanzas del Kremlin. "De este modo, un agresor que comete cotidianamente crímenes de guerra es recompensado por el presidente de Estados Unidos", escribió en su editorial del fin de semana el diario parisino Le Monde.Hay más: la semana pasada los militares ucranianos que han frenado la invasión y contraatacan con drones el territorio ruso, se vieron privados del servicio de comunicaciones satelitales de Starlink, propiedad de Elon Musk, multimillonario aliado de Trump. Por cerca de 48 horas, el sistema Starshield aplicación militar de Starlink presentó interrupciones constantes que afectaron las operaciones militares de Kiev. Que eso coincidiera con los anuncios comerciales de Trump a favor de Rusia levantó sospechas de un nuevo favor a Putin. Zelenski lo planteó sin rodeos: "No se trató de un problema técnico, fue algo intencional", declaró el viernes al Financial Times.
Joe Biden, antecesor de Trump, había brindado a Ucrania un irrestricto apoyo financiero, en armas e inteligencia. Pero el actual mandatario cambió las cosas apenas llegó a la Casa Blanca, y lleva 22 meses moviéndole el piso a Zelenski. Convencido de acabar la guerra "en 24 horas", poco después de tomar posesión se molestó con las condiciones que el líder ucraniano puso para negociar un alto el fuego. El 19 de febrero de 2025 quiso restarle legitimidad al acusarlo de ser un "dictador sin elecciones", debido a que, por la ley marcial impuesta tras la invasión rusa, Zelenski suspendió las elecciones presidenciales y prolongó, de hecho, su mandato.El 28 de febrero siguiente, Trump y su vicepresidente, J. D. Vance, maltrataron a Zelenski en el Despacho Oval de la Casa Blanca, y lo llamaron "desagradecido". Tres días después, Trump suspendió parte de la ayuda militar y retuvo suministros que iban a ser embarcados hacia Ucrania. El 5 de marzo, John Ratcliffe, director de la CIA, anunció la suspensión de la colaboración de inteligencia con Kiev. Para reactivar parte de la ayuda, Trump obligó a Zelenski a firmar un acuerdo por el cual Estados Unidos quedó en posición de privilegio para la explotación de minerales raros que abundan en Ucrania.El freno al envío de armas, municiones y demás equipo militar continuó a lo largo de 2025 y 2026. Trump mantuvo un lenguaje ambiguo en el que a veces daba apoyo a Ucrania, y a veces lo quitaba. En octubre, tras varios titubeos, decidió no entregar a Zelenski una dotación de misiles Tomahawk, ansiada por Ucrania, que le habría permitido atacar objetivos clave en territorio ruso.
La Unión Europea refuerza su respaldo a Ucrania
Y mientras Trump redujo a mínimos el apoyo a Ucrania, la Unión Europea multiplicó su respaldo: en 2025 aumentó en un 67 por ciento la ayuda militar y en 59 por ciento la humanitaria, frente a los promedios anuales entre 2022 y 2024. El Reino Unido hizo lo propio, pero aun así y por efecto del abandono de Washington, en 2025 Kiev recibió un 13 por ciento menos de apoyo. Solo la colaboración europea se ha sostenido este año.Este martes, las cancillerías de Europa intensificaban contactos para nuevos desembolsos de un paquete de préstamos por 102.000 millones de dólares para 2026 y 2027, un tercio destinado al presupuesto de Ucrania, y dos tercios para defensa y seguridad. Entre tanto, Orange, Deutsche Telekom, Vodafone y Telefónica aterrizaban el lunes los lineamientos de un proyecto de telecomunicaciones satelitales para liberar al Viejo Continente de la dependencia de Starlink. Su puesta en marcha tardará.Pero las limitaciones fiscales que enfrentan varios países de la región, y que en Francia, España, Italia y Portugal han activado violentos disturbios, ponen en duda la sostenibilidad de esta ayuda.Zelenski ha tomado nota de la traición de Trump y es consciente de los problemas presupuestales en Europa: el lunes anunció que intensificará los ataques con drones explosivos a las refinerías y otras instalaciones estratégicas rusas, como puertos y fábricas.Ucrania lleva dos años optimizando tanto la cantidad como la calidad de sus drones, desde los más pequeños, del modelo FPV, hasta los más grandes y potentes. En 2026, la producción nacional debería superar los diez millones de aparatos, "suficientes para cubrir casi todas las necesidades de logísticas, reconocimiento y operaciones ofensivas", como explicaba este lunes el diario Le Monde. Al fin y al cabo, agregaba el diario, "tres cuartas partes de las pérdidas infligidas en el frente al enemigo ruso son el resultado de ataques con drones".
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