Jason Zweig: “Las empresas que se diseñan en función de sus objetivos son las que tienen más probabilidades de éxito”
Warren Buffett construyó una de las trayectorias más reconocidas del mundo de las inversiones . Durante más de seis décadas estuvo al frente de Berkshire Hathaway, la compañía que convirtió en un grupo empresarial con inversiones en distintos sectores. Su historia permite entender por qué una buena estrategia necesita una estructura que la acompañe.
En un artículo publicado en su sitio web, el periodista especializado en finanzas Jason Zweig sostiene que una de las claves del éxito de Buffett fue organizar su negocio de acuerdo con sus objetivos. Para explicarlo, recupera una idea del historiador empresarial Alfred D. Chandler, quien en 1962 escribió: "A menos que la estructura siga a la estrategia, se produce ineficiencia".
En términos simples, esto significa que una empresa debe organizar sus recursos, sus equipos y sus decisiones en función de lo que busca conseguir. Si la estructura limita las posibilidades de acción, la estrategia pierde fuerza y los resultados pueden verse afectados.
Zweig señala que muchas compañías terminan funcionando al revés: en lugar de adaptar su organización a sus objetivos, toman decisiones condicionadas por la forma en que están organizadas. En el sector financiero , esto puede ocurrir cuando una firma prioriza el cobro de comisiones, el crecimiento de su negocio o los resultados inmediatos por encima de los beneficios que obtiene el inversor.
La clave de Warren Buffett
Para mostrar cómo funciona este principio, Zweig analiza las decisiones que tomó Buffett a lo largo de su carrera. En sus primeros años, el inversor administraba una sociedad que condicionaba su remuneración a los resultados obtenidos. Sin embargo, a fines de la década de 1960, cuando encontró cada vez menos oportunidades atractivas, decidió cerrar el fondo y devolver el dinero a sus clientes.
El inversor priorizó la rentabilidad de sus accionistas por encima de las ganancias inmediatas.
La decisión implicó renunciar a una fuente de ingresos, pero le permitió dejar atrás un modelo que ya no se ajustaba a su estrategia. En lugar de continuar con una estructura que lo obligara a invertir, eligió otro camino: transformar Berkshire Hathaway en una plataforma desde la cual pudiera tomar decisiones con mayor libertad.
La compañía no cobraba comisiones de gestión ni de rendimiento y tampoco estaba obligada a invertir en un tipo específico de activo. Buffett podía comprar acciones, bonos o empresas completas, mantener dinero disponible durante períodos prolongados o esperar hasta encontrar una oportunidad conveniente.
Esa flexibilidad le permitió evitar la presión de tener que invertir constantemente para justificar el funcionamiento del negocio. También redujo la influencia de las decisiones de corto plazo y le dio margen para sostener una visión de largo plazo.
Zweig advierte que muchas empresas de inversión, en cambio, pueden quedar atrapadas en estructuras que incentivan las operaciones frecuentes, el endeudamiento o la búsqueda de ganancias inmediatas. Cuando los mercados suben, pueden atraer capital en exceso; cuando caen, pueden verse obligadas a vender activos en momentos desfavorables.
La diferencia, según el especialista, está en definir con claridad qué se busca conseguir y construir la organización a partir de ese objetivo. En el caso de Buffett, la prioridad era obtener la mayor rentabilidad neta posible después de impuestos para sus accionistas.
Para Jason Zweig, el diseño de una organización puede influir directamente en sus resultados.
La conclusión de Zweig es que el éxito no depende solamente de tomar buenas decisiones, sino también de contar con una estructura que permita llevarlas adelante. Cuando la organización responde a la estrategia, la empresa puede actuar con mayor libertad y sostener sus objetivos a largo plazo.