Hackeos a cuentas de ChatGPT logran robar millones en dinero y las contraseñas de WhatsApp e Instagram

Por Infobae (Argentina) (Spanish)

Una cuenta de ChatGPT hackeada puede exponer mucho más que conversaciones privadas. Si un ciberdelincuente obtiene acceso, podría encontrar información útil para cometer fraudes, robar contraseñas de otros servicios o generar cargos no autorizados en herramientas de pago, créditos de API y recursos asociados.

El alcance depende del uso que cada persona haga del chatbot. Consultas para organizar un viaje, documentos laborales, análisis de propuestas comerciales, mensajes personales o dudas sobre una cuenta pueden dejar rastros sobre hábitos, vínculos, proyectos y datos sensibles.

Qué datos puede encontrar un ciberdelincuente dentro de una cuenta de ChatGPT

Según ESET, el riesgo más inmediato es el acceso al historial de conversaciones, archivos cargados y documentos compartidos. Allí puede haber datos personales, información de salud, planes de viaje, borradores de contratos, propuestas comerciales, detalles de clientes o referencias a sistemas internos de una empresa.

Aunque una consulta aislada parezca inofensiva, el conjunto de intercambios puede dibujar un perfil preciso. Un atacante podría identificar intereses, responsabilidades laborales, contactos frecuentes o situaciones personales que luego utilizaría para elaborar mensajes engañosos con mayor apariencia de legitimidad.

Cómo un chat en ChatGPT puede ayudar a robar cuentas de WhatsApp o Instagram

Una cuenta de ChatGPT no entrega por sí sola las contraseñas de WhatsApp o Instagram, salvo que el usuario las haya escrito, pegado o guardado de algún modo en una conversación o documento. El riesgo habitual está en la información que permite preparar ataques de suplantación o engaños dirigidos.

Por ejemplo, si el historial revela que una persona necesita recuperar el acceso a una red social, cambió de teléfono o espera una comunicación de una empresa, el ciberdelincuente puede enviar un correo o mensaje falso adaptado a esa situación.

Por qué una cuenta de ChatGPT atacada puede generar pérdidas económicas

Las consecuencias financieras varían según los servicios conectados y los permisos habilitados. ESET señala que, si la cuenta posee acceso a funciones de pago, créditos de API o herramientas facturables, un extraño podría realizar consumos sin autorización y acumular cargos antes de que el titular detecte el incidente.

Asimismo, pueden producirse pérdidas por vías indirectas. Un atacante que conozca una negociación, una factura pendiente o el vínculo con un proveedor podría hacerse pasar por una persona conocida y solicitar una transferencia.

La información obtenida en el chatbot puede servir para construir una estafa más creíble, incluso si no permite mover dinero de manera directa.

Qué sucede si la cuenta de ChatGPT tiene servicios o herramientas conectadas

Las integraciones amplían el impacto de un acceso malicioso. Si el usuario autorizó funciones para enviar correos, consultar archivos o interactuar con plataformas externas, el alcance dependerá de los permisos otorgados a cada servicio y de los controles de seguridad disponibles.

En un escenario de trabajo, un extraño que tome control de la cuenta podría revisar documentos internos y usar una integración de correo para enviar mensajes en nombre del titular.

Ese acceso podría utilizarse para pedir información confidencial, compartir enlaces fraudulentos o contactar a colegas y clientes con argumentos basados en datos reales.

Cuáles son las vías más comunes para tomar control de una cuenta

El phishing figura entre los métodos más comunes. Los atacantes pueden enviar correos, anuncios o mensajes que aparentan provenir de OpenAI y alertan sobre un supuesto acceso sospechoso, un problema de facturación o la necesidad de verificar la cuenta. El enlace dirige a una página falsa que busca capturar las credenciales.

Otra práctica habitual es el uso de contraseñas repetidas. Si una misma clave se utiliza para ChatGPT, el correo y redes sociales, una filtración en cualquier plataforma puede abrir la puerta a otras cuentas mediante una técnica conocida como credential stuffing.

Para evitar riesgos, la primera acción debe ser cambiar la contraseña por una clave única y robusta. Si el inicio de sesión depende de una cuenta de Google o Microsoft, corresponde modificar la contraseña de ese servicio. Después, es necesario cerrar todas las sesiones activas desde la configuración de seguridad.

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