Cómo los antibióticos chinos baratos amenazan a la última gran planta de penicilina de Europa
Por Marleen Kaesebier y Philip Blenkinsop
KUNDL, Austria, 21 oct (Reuters) - Escondida entre las verdes estribaciones de los Alpes austriacos, la última planta europea de penicilina totalmente integrada se enfrenta a un futuro incierto a la sombra del creciente poder industrial chino.
El motivo: China está produciendo en masa los mismos antibióticos e ingredientes que la fábrica de Sandoz en Kundl (Austria), a un coste mucho menor para el mercado europeo.
La caída de los precios supone una bendición para los programas de sanidad pública de los gobiernos europeos, siempre atentos a los costes, pero una amenaza existencial para la planta de Kundl —la única que fabrica penicilina de principio a fin en Europa, incluidos los principios activos clave—.
Después de que varias empresas del sector anunciaran el cierre o el traslado de su producción a China, la planta se ha convertido en el centro de un debate cada vez más amplio sobre la autosuficiencia de Occidente.
Y, apenas tres años después de una ampliación de 200 millones de euros (225 millones de dólares) que incluyó 50 millones de euros de fondos públicos, Sandoz ha solicitado a la Comisión Europea que inicie una investigación antidumping que podría dar lugar a medidas arancelarias contra Pekín.
Si la planta cerrara, Europa «dependería por completo» de China, declaró a Reuters la directora de la planta de Kundl, Stephanie Jedner, en unas oficinas con vistas a los relucientes tanques de almacenamiento de la planta, rodeados por los Alpes tiroleses.
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Alexander Fleming descubrió la penicilina hace un siglo en Londres, y sigue siendo la principal clase de antibióticos para las infecciones que ponen en peligro la vida. Hoy en día, la fabricación de ingredientes para las aproximadamente 1 500 millones de dosis diarias que se administran en Europa cada año está dominada por China.
La cuota de China en las importaciones de la UE de penicilinas y sus derivados, principalmente en forma de principio activo farmacéutico a granel (API), casi se ha duplicado, pasando del 44 % en 2019 al 86 % el año pasado, según datos de Eurostat, lo que coincide con el plan decenal de Pekín «Made in China» para ascender en la cadena de valor manufacturera mundial.
Mientras tanto, las exportaciones europeas de estos productos apenas alcanzan hoy una quinta parte de su máximo registrado a principios de la década de 2000.
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Es un ejemplo de cómo China ha pasado de los textiles y las plantas de montaje a la fabricación avanzada y a industrias tradicionalmente europeas, desde los productos farmacéuticos hasta las máquinas-herramienta. Con el déficit comercial de la UE con China en materia de bienes disparándose hasta alrededor de 1 000 millones de euros al día en 2025 —el doble del nivel de 2020—, los responsables políticos se apresuran (link) a adoptar nuevas medidas para proteger a las empresas y el empleo.
Sandoz, en un informe escrito presentado a los legisladores británicos a principios de este año, afirmó que la capacidad de Kundl para abastecer a Europa «no era comercialmente sostenible» a menos que los gobiernos pagaran más por la penicilina. Argumentó que el control de Pekín sobre la cadena de suministro de la penicilina crea un «riesgo estratégico inherente» similar al dominio de China sobre los minerales críticos.
«El suministro de antibióticos podría convertirse, de hecho, en una herramienta de coacción económica o de guerra híbrida, especialmente durante períodos de tensión diplomática», escribió Sandoz en el documento (link) presentado a los legisladores, en el que solicitaba más apoyo.
LOS MEDICAMENTOS COMO PALANCA EN LAS GUERRAS COMERCIALES
China ha dedicado años a consolidarse como proveedor fiable de medicamentos esenciales y su papel en el sector de los fármacos de vanguardia es cada vez más importante. Sandoz afirma que hasta el 90 % de los principios activos de los antibióticos a nivel mundial se producen ahora fuera de Europa, principalmente en China o en la India con sustancias químicas chinas.
«Esto es algo que debería preocuparles», ya que el poder de mercado de China le otorga influencia para defender sus intereses estratégicos, afirmó Tim Rühlig, analista especializado en China del Instituto de Estudios de Seguridad de la Unión Europea, un centro de estudios sobre política exterior de la UE.
China podría sufrir un daño a su reputación si utilizara esa influencia. A diferencia de su cuasi monopolio sobre el refinado de tierras raras, la política china no enmarca el poder en el mercado de los antibióticos en términos de seguridad nacional.
No obstante, el economista chino Daokui Li, antiguo miembro del comité de política monetaria del banco central chino, alarmó a las naciones occidentales durante la pandemia de COVID-19 al sugerir que el suministro de principios activos farmacéuticos (API) debería ser objeto de negociación en las disputas comerciales.
Un funcionario estadounidense en China, que habló bajo condición de anonimato, declaró a Reuters que sus homólogos chinos habían sugerido en reuniones que Pekín podría cortar las exportaciones de principios activos para algunos medicamentos como represalia en un conflicto comercial.
El Ministerio de Asuntos Exteriores chino afirmó que las diferencias económicas y comerciales con la UE podrían resolverse mediante el diálogo y la consulta. «China se opone sistemáticamente a toda forma de proteccionismo comercial», señaló en respuesta a las preguntas de Reuters. El Departamento de Estado de EEUU no hizo comentarios de inmediato.
Para los responsables políticos europeos, el declive de una industria tan estratégica deja al bloque vulnerable a las restricciones de suministro durante pandemias o conflictos, afirmó Bostjan Ceh, director de desarrollo empresarial de Labena, una empresa de investigación y desarrollo farmacéutico por contrato con sede en Eslovenia.
«Esto comprometería gravemente la capacidad de Europa para hacer frente a una crisis sanitaria», señaló Ceh.
Solo tras la pandemia de COVID-19 —cuando Europa se percató de su dependencia de los suministros médicos asiáticos— los responsables políticos comenzaron a considerar la producción farmacéutica como una cuestión estratégica, señaló Anna Mihaylova, experta en políticas de la Universidad Médica de Plovdiv.
Las alarmas saltaron en 2022, cuando las existencias de amoxicilina —el tipo de penicilina que se fabrica en Kundl— se agotaron en Europa durante un repunte de las infecciones respiratorias tras la pandemia.
Un año más tarde, alegando repetidas escaseces, la Comisión Europea aprobó una inversión de 28,3 millones de euros para la ampliación de la planta de Kundl, lo que aumentó la capacidad de producción en un 20 %.
CAMBIO EN LAS DEPENDENCIAS
Vestida con una bata blanca y gafas de seguridad, Cecile Stolz, directora de la unidad de fabricación de Sandoz en Kundl, mostró en un pequeño frasco cómo se cultiva el moho verde para producir el compuesto que el científico escocés Fleming descubrió en 1928 y que destruía las bacterias nocivas.
El descubrimiento de Fleming le valió el Premio Nobel. Durante años, China dependió en gran medida de Europa para la producción de penicilina y otros medicamentos genéricos.
Pero la inversión industrial de Pekín ha invertido ahora los papeles, según el analista Rühlig. El recién adquirido dominio de China también se debe a una menor regulación medioambiental, a unos costes laborales drásticamente más bajos y a las subvenciones estatales, junto con la inversión de las empresas farmacéuticas occidentales que buscan reducir costes.
En la planta de Sandoz, que da empleo a más de 2.000 personas, el equipo de Stolz fermenta nutrientes en cubas metálicas para producir la penicilina. El proceso consume mucha energía, otro factor que resta competitividad a los productores europeos: según las estadísticas de la Agencia Internacional de la Energía, en 2025 los precios de la electricidad en la UE para las industrias de alto consumo energético fueron, de media, casi un 50 % superiores a los de China.
Los elevados costes energéticos de Europa se dejan sentir con especial intensidad en la planta de Kundl, que consume tanta energía como la cercana ciudad de Innsbruck, donde viven más de 130 000 personas, según explicó su directora, Jedner, en las instalaciones que Sandoz comparte con su antigua matriz, Novartis NOVN.S, y el fabricante de productos químicos BASF <https://basfn.de/>.
A medida que suben los precios de la energía, los precios de la penicilina en Europa se han mantenido estables o han bajado, añadió.
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ANTIBIÓTICOS BARATOS, ¿PERO A QUÉ PRECIO?
Sandoz se queja de que no puede subir los precios debido a la competencia y a los procesos de adquisición de los países europeos.
La planta de Kundl sigue siendo vulnerable, según la empresa, debido a la política de los gobiernos europeos de adquirir medicamentos basándose en el precio más bajo, en lugar de tratar de mantener una diversidad de suministros.
La empresa sostiene que China está inundando el mercado con principios activos (API) baratos. En marzo, presentó una denuncia ante la Comisión Europea sobre el dominio de China en parte del mercado de los antibióticos. El caso se centra en demostrar que los principios activos de amoxicilina chinos se están vendiendo en Europa por debajo del coste de producción, gracias a las subvenciones.
Se espera que la Comisión Europea inicie pronto la investigación antidumping, aunque el momento exacto sigue sin estar claro debido a la acumulación de denuncias, según han declarado a Reuters expertos en comercio de la UE, funcionarios europeos y especialistas en China.
Estas fuentes indicaron a Reuters que es probable que se impongan aranceles de la UE, dado que Europa está endureciendo su postura frente a China en general. De las 23 investigaciones antidumping y antisubvenciones en curso de la UE, todas menos tres tienen a China como objetivo único o conjunto.
La Comisión se ha negado a hacer comentarios.
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Hay otros resultados posibles. El comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic, anunció recientemente un acuerdo con Pekín para reducir sus exportaciones de vehículos híbridos en lugar de imponer aranceles, en un intento por salvar a los fabricantes de automóviles europeos.
En declaraciones públicas, Pekín afirma que sus ayudas en forma de subvenciones se ajustan a las normas de la OMC. Acusa a otros países de practicar un proteccionismo que perjudica a las cadenas de suministro globales.
Mientras Sandoz se enfrenta a las dinámicas del comercio mundial, su director ejecutivo, Richard Saynor, ha señalado que, para ser sostenibles, los medicamentos que salvan vidas necesitan más poder de fijación de precios que los dulces de consumo habitual.
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«Me parece lamentable que vendamos un envase de antibióticos más barato que un paquete de Ricola en Suiza o una barra de Mars en el Reino Unido», declaró a Reuters. «Damos muchas de estas cosas por sentadas, y las damos por sentadas hasta que ya no están disponibles».
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