Anuncian cuándo volverá a estar disponible un medicamento clave para el Parkinson en Argentina

Por Infobae (Argentina) (Spanish)

El laboratorio Pfizer informó nuevos plazos para normalizar el abastecimiento de LEBOCAR en Argentina, un medicamento utilizado como parte del tratamiento de la enfermedad de Parkinson.

La compañía indicó en un comunicado: "El suministro de LEBOCAR® en Argentina, afectado por demoras en la manufactura, se normalizará antes de lo previsto. De acuerdo con la información actualmente disponible, se estima que el abastecimiento del medicamento para el Parkinson LEBOCAR® 250 se normalice a principios de noviembre de 2026 y la presentación de LEBOCAR® 100 lo hará hacia fines del mes de diciembre de este año".

"Continuamos trabajando arduamente para restablecer la provisión y recomendamos que, ante cualquier duda, los pacientes o allegados consulten con su médico tratante para recibir orientación sobre la continuidad de su tratamiento", señalaron.

El anuncio llega después de que la Red Argentina de Parkinson difundiera, a mediados de septiembre, un comunicado sobre la persistencia del desabastecimiento de levodopa/carbidopa, fármaco que definió como esencial para miles de personas con la enfermedad.

La asociación sostuvo entonces que la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) había confirmado el 17 de septiembre que LEBOCAR®, de Pfizer S.R.L., se encontraba discontinuado por problemas de producción. Según precisó la entidad, había advertido la situación a la autoridad sanitaria a mediados de agosto.

La interrupción de esta medicación, alertó la organización, puede ocasionar un deterioro grave de la movilidad y otras complicaciones en determinadas circunstancias. "Desde el primer día dijimos que no buscamos generar alarma. Solo perseguimos evitar una crisis que todavía estamos a tiempo de impedir", expresó la asociación en el documento.

En ese reclamo, la red pidió "stock real, una fecha cierta de normalización y un plan nacional de contingencia" para garantizar que los tratamientos no se interrumpan.

El neurólogo Alejandro Andersson, director médico del Instituto de Neurología de Buenos Aires, describió la demanda que se había generado entre quienes buscaban alternativas. "Están llamando muchísimos pacientes buscando sustitutos hace varios días", afirmó en una consulta de Infobae.

La levodopa continúa como el tratamiento más eficaz para los síntomas motores

La combinación de levodopa y carbidopa se utiliza para tratar los síntomas de la enfermedad de Parkinson y manifestaciones similares que pueden surgir después de una encefalitis, una inflamación cerebral, o de una lesión del sistema nervioso provocada por intoxicación con monóxido de carbono o manganeso, según MedlinePlus, el sitio de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos.

El neurólogo Santiago Tizio, jefe del área de Neurología del Hospital Español de La Plata, recordó en declaraciones a Infobae que James Parkinson describió la enfermedad alrededor de 1817 y que la levodopa apareció 150 años más tarde. "Continúa siendo, al día de hoy, el tratamiento más eficaz para la enfermedad de Parkinson", afirmó.

"Lo que ocurre en la enfermedad de Parkinson es que se pierde progresivamente un grupo de neuronas llamadas neuronas dopaminérgicas, de un núcleo —que, en realidad, son dos y pares— ubicado en el tronco del encéfalo, llamado sustancia nigra. Esas neuronas se proyectan hacia los ganglios de la base, hacia el centro del cerebro, donde descargan dopamina y participan, en general, en el control motor", sumó Tizio.

Cuando esas neuronas disminuyen y falta dopamina en los ganglios de la base, se presenta el síndrome parkinsoniano, indicó el especialista. El cuadro se manifiesta, de manera central, con lentitud de movimientos o bradicinesia, rigidez y temblor de reposo, característico de la enfermedad, añadió.

La levodopa funciona como precursora de la dopamina. De acuerdo con Tizio, la dopamina no atraviesa de forma adecuada la barrera hematoencefálica, que separa la sangre del sistema nervioso. Por ese motivo se administra levodopa; la carbidopa impide que aquella se convierta en dopamina y se utilice en tejidos periféricos.

Ese mecanismo permite un mayor aporte de dopamina a los ganglios de la base y reduce los efectos adversos periféricos asociados a la acción de la levodopa, detalló el médico.

La Mayo Clinic señala que la dopamina participa en el control de movimientos y en actividades como caminar y hablar. Al reemplazar parte de la sustancia que falta en determinadas zonas del cerebro, la levodopa ayuda a controlar síntomas y a sostener tareas cotidianas, como vestirse, caminar y manipular utensilios.

Tizio subrayó que el medicamento no modifica el origen de la enfermedad. Las neuronas dopaminérgicas continúan perdiéndose, explicó, mientras la levodopa repone la dopamina ausente y favorece que los circuitos dopaminérgicos disfuncionales operen con mayor normalidad, lo que evita los síntomas.

La actividad física y la rehabilitación acompañan el tratamiento farmacológico

El abordaje del Parkinson incluye medidas que van más allá de los medicamentos. "Tan importantes como las intervenciones farmacológicas son las no farmacológicas, sobre todo la actividad física", sostuvo Tizio.

El neurólogo mencionó la importancia de mantenerse en movimiento y asistir al gimnasio para conservar el rango de movimiento, la fuerza muscular y la viabilidad del músculo. A ello se suman la rehabilitación y la fisioterapia, destinadas a trabajar el equilibrio y la marcha, además de terapia ocupacional y fonoaudiología. "Eso se trabaja junto con el tratamiento farmacológico", indicó.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define al Parkinson como una afección cerebral que puede causar alteraciones del movimiento, trastornos mentales y del sueño, dolor y otros problemas de salud. La enfermedad empeora con el tiempo y no tiene cura, aunque los tratamientos y fármacos pueden atenuar sus síntomas.

Entre las manifestaciones habituales se encuentran los temblores, las contracciones musculares dolorosas y los problemas para hablar. La OMS advierte que el Parkinson está asociado con niveles elevados de discapacidad y necesidades de atención, y que muchas personas desarrollan demencia durante su evolución.

La enfermedad suele afectar a personas mayores, aunque también puede presentarse en población más joven. Tiene una incidencia mayor entre hombres que entre mujeres y su causa se desconoce. Sin embargo, el riesgo aumenta ante antecedentes familiares y puede elevarse con la exposición a contaminación atmosférica, plaguicidas y disolventes.

Con el avance del trastorno, los síntomas pueden afectar de forma considerable el bienestar y la calidad de vida. La OMS incluye entre los signos motores la lentitud de los movimientos, los temblores, los movimientos involuntarios, la rigidez, los problemas para caminar y la pérdida del equilibrio.

También pueden aparecer deterioro cognitivo, trastornos mentales, demencia, alteraciones del sueño, dolor y cambios sensoriales. Las discinesias, que son movimientos involuntarios, y las distonías, contracciones musculares dolorosas, pueden dificultar tanto el habla como el desplazamiento. Estas manifestaciones inciden en la discapacidad y las necesidades de atención que genera la enfermedad, mientras la demencia alcanza a numerosas personas a lo largo de su curso.

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