A 7 aA±os de los 30 aA±os
Una mezcla de utopAÂa, borrachera, esperanza e irresponsabilidad recorriA3 el paAÂs de punta a cabo. Y se enarbolA3 la mayor fake news de la historia de Chile: que los 30 aA±os habAÂan sido un desastre.
Han pasado siete aA±os desde que Chile despertA3. Y lo hizo para vivir una pesadilla.
Francisco Covarrubias
Siete aA±os en que el paAÂs no podrAÂa haber imaginado todo lo que vendrAÂa despuA©s, pandemia incluida. Siete aA±os de los cuales no nos hemos recuperado.
TodavAÂa no se sabe quiA©n quemA3 el Metro. Pero sA sabemos que explicaciones simplistas han quedado desmentidas. No fue Maduro, no fueron los matinales, no fue el Partido Comunista, no fueron las redes sociales. Ayudaron, sin duda, pero no fueron la causa Aoltima ni la causa Aonica.
TodavAÂa no tenemos una buena explicaciA3n de por quA© la gente no saliA3 a pedir seguridad cuando quemaban la empresa pAoblica mA¡s querida del paAÂs. En vez de orden, la demanda era por aÂÂdignidadaÂÂ. Y el apoyo mayoritario a la violencia fue una realidad indesmentible. Tal como lo fue la marcha del millA3n de personasa¦
Una mezcla de utopAÂa, borrachera, esperanza e irresponsabilidad recorriA3 el paAÂs de punta a cabo. Y se enarbolA3 la mayor fake news de la historia de Chile: que los 30 aA±os habAÂan sido un desastre. Y quienes habAÂan sido los artAÂfices de ese gran momento expiaron sus culpas para eutanasiar su propio legado.
Basta recordar que, para el estallido, Chile estaba objetivamente mucho mejor que 30 aA±os antes, en todos los AÂndices (desde la alfabetizaciA3n al acceso al agua potable). Pero ni la vida, ni en las relaciones humanas ni en la polAÂtica se pueden explicar las cosas solo por la racionalidad. Eso lo explica bien PlatA3n cuando describe cA3mo el aÂÂdemosa (pueblo ordenado) se puede transformar en aÂÂojlosa (muchedumbre) rA¡pidamente. Y asA ocurriA3 en Chile.
No fue solo un aÂÂestallido delictualaÂÂ. Hubo algo mA¡s. Y las razones que se juntan con ese aÂÂalgo mA¡sa estA¡ dado por una mezcla de cosas. La falta de crecimiento, la desigualdad, la irresponsabilidad de parte de la izquierda, la frivolidad de parte de la derecha, un presidente que generaba exasperaciA3n y varias cosas mA¡s.
Un cA3ctel que se transformA3 en un verdadero veneno. Y de la rabia se pasA3 a la esperanza, de la esperanza al miedo y del miedo a la frustraciA3n.
Pero sin duda la parte mA¡s daA±ada queda en la izquierda. FantaseA3 con vivir una revoluciA3n, con ver al pueblo constituyente, con invertir la pirA¡mide social. Y lo que partiA3 mal terminA3 peor. Sin que hasta ahora haya existido una autocrAÂtica real.
Estallido y ConvenciA3n son inseparables y dan cuenta de un doble trauma que arrastra la sociedad chilena. Doble trauma que hace que aÂÂmientras estA© presentea no haya opciA3n alguna de un estallido similar. PodrA¡ venir el populismo o podrA¡n venir las diez plagas de Egipto. Pero la utopAÂa mezclada con la violencia quedA3 desechada por un buen tiempo. A siete aA±os del estallido, Chile se encuentra en una especie de interregno.
Flaubert dijo alguna vez que hubo un tiempo en que el hombre estuvo solo: se habAÂan muerto los dioses romanos y aAon no nacAÂa Cristo. De alguna manera Chile se encuentra en una situaciA3n parecida. EnterrA3 los 30 aA±os y no logra crear un nuevo ethos. No hay un sueA±o de paAÂs, no hay un referente, no hay ganas, no hay fuerzas.
Quienes querAÂan cambiar el modelo terminaron descubriendo la dificultad de construir una alternativa compartida. Y quienes prometieron interpretar el momento histA3rico terminaron interpretando los resultados electorales completamente contradictorios. Hace siete aA±os se enarbolaba la frase oficial de Francia: aÂÂLibertad, igualdad y fraternidadaÂÂ. Hace un aA±o se enarbolA3 el lema de la bandera brasileA±a: aÂÂOrden y progresoaÂÂ.
Es posible que en poco tiempo se termine enarbolando la frase de la bandera de Botsuana: simplemente aÂÂlluviaaÂÂa¦
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