Más agua no siempre es la solución: agro debe identificar qué cultivos requieren atención prioritaria ante El Niño
El Fenómeno de El Niño ya está en curso y obliga al agro colombiano a cambiar la forma de gestionar el agua Especialistas recomiendan priorizar los cultivos más sensibles y ajustar el manejo según cada lote, suelo y etapa de desarrollo
El Ideam reportó el 1 de septiembre que las condiciones del fenómeno continúan fortaleciéndose y estimó una probabilidad superior al 9 % de que alcance una intensidad muy fuerte durante el último trimestre de 226 y comienzos de 227
Además, elevó al 75 % la probabilidad de que este episodio sea el más intenso de los últimos 76 años El escenario lleva al sector agrícola a concentrarse en decisiones específicas frente al déficit hídrico
"Cuando el evento climático ya está en curso, la precisión se vuelve tan importante como la prevención", señaló Teófilo Bustingorri, Managing Director y Líder Comercial de BASF Soluciones para la Agricultura Colombia, al referirse al manejo actual
El planteamiento parte de una realidad que puede encontrarse dentro de una misma finca: mientras un lote conserva humedad y mantiene un desarrollo adecuado, otro puede comenzar a presentar señales tempranas de estrés hídrico por sus propias condiciones
Las diferencias en el tipo de suelo, la exposición solar y la capacidad de retención de agua hacen que cada terreno responda de manera particular También influyen el cultivo, la variedad y la etapa de desarrollo en que se encuentre
Por esta razón, aumentar el riego de manera generalizada no necesariamente representa una solución El manejo debe partir de la humedad disponible, las características del terreno, el estado fisiológico de las plantas y la disponibilidad real del recurso hídrico
La priorización adquiere relevancia cuando el agua es limitada Una planta recién establecida, otra en crecimiento activo y una que atraviesa una etapa reproductiva tienen necesidades diferentes y distintos niveles de tolerancia frente al estrés hídrico durante períodos de sequía
En ese escenario, identificar las áreas más sensibles permite concentrar los recursos disponibles y proteger el potencial productivo de la cosecha La recomendación de los especialistas es observar, medir y tomar decisiones con información antes de aumentar el uso del agua
Otro frente que requiere atención es la sanidad vegetal Una hoja amarillenta, la pérdida de vigor o la aparición de manchas no necesariamente corresponden a falta de agua, pues pueden relacionarse también con problemas fitosanitarios o deficiencias nutricionales
El Instituto Colombiano Agropecuario, ICA, advierte que algunos problemas fitosanitarios presentan síntomas similares a los ocasionados por déficit hídrico o deficiencias nutricionales Por eso, determinar la causa resulta fundamental antes de definir cualquier intervención sobre el cultivo
En materia de riego, la eficiencia también será determinante Las pérdidas pueden producirse por escorrentía, percolación o durante la conducción y aplicación En los sistemas donde técnicamente sea viable, el riego localizado puede dirigir el recurso hacia las zonas necesarias
Agrosavia señala que el riego por goteo puede ser más eficiente en determinados cultivos porque aplica el agua directamente sobre el suelo y evita mojar el follaje Sin embargo, su conveniencia depende del cultivo, el suelo y la infraestructura disponible
La gestión del agua tampoco puede llevar a reducir la vigilancia sobre plagas y enfermedades El clima modifica la interacción entre las plantas y los organismos que afectan su desarrollo, por lo que el monitoreo permanente mantiene un papel central
El ICA recomienda vigilar la sanidad de los cultivos y reportar oportunamente cualquier situación que represente un riesgo Una lesión foliar, un cambio de coloración, un crecimiento irregular o una disminución del vigor pueden tener múltiples causas y requieren evaluación integral
Con el fenómeno en curso, el impacto sobre los cultivos no será necesariamente igual en todos los territorios El resultado dependerá del cultivo, las condiciones del lote, las prácticas de manejo implementadas y la evolución del fenómeno climático
Por ahora, las recomendaciones apuntan a revisar la humedad del suelo, ajustar el riego a las condiciones reales, conservar coberturas vegetales, mantener una nutrición equilibrada y fortalecer el monitoreo fitosanitario, mientras se aprovecha la información climática disponible para anticipar riesgos
El escenario plantea que proteger la producción durante El Niño no depende únicamente de disponer de más agua La capacidad de identificar los cultivos y etapas sensibles, distribuir mejor el recurso y reaccionar oportunamente será determinante para reducir riesgos
La gestión diferenciada se convierte así en una herramienta central para el agro colombiano durante los próximos meses Con un fenómeno que podría alcanzar una intensidad muy fuerte, las decisiones tomadas ahora tendrán incidencia sobre la respuesta de los cultivos
DIANA K RODRÍGUEZ T
Periodista de Portafolio
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