El fallo informático de la FIA que detuvo la Fórmula 1 en Malasia y provocó el caos en la salida

Por Infobae (Argentina) (Spanish)

Un fallo informático en el software de la Federación Internacional del Automóvil (FIA) dejó sin potencia a varios monoplazas durante la vuelta de formación en Sepang, Malasia, y obligó a detener el inicio de la carrera. La incidencia afectó a unidades de potencia de distintos fabricantes bajo lluvia y provocó una bandera roja antes de la salida.

El problema expuso una vulnerabilidad en la nueva generación de motores de Fórmula 1, cuya potencia combina sistemas de combustión e híbridos. La FIA tuvo que distribuir una actualización urgente a todos los equipos para recuperar el funcionamiento de los coches, tras una demora que superó una hora y media desde el horario previsto.

La vuelta de formación reveló el fallo

La situación comenzó bajo un fuerte aguacero, cuando los monoplazas salieron a realizar la vuelta de formación. Varios motores, incluidos los de Lewis Hamilton, Oliver Bearman y Valtteri Bottas, mostraron problemas y amenazaron con detenerse.

Según explicó la FIA, el fallo apareció por una combinación de baja velocidad, escaso agarre y pista mojada. Algunos coches circularon tan despacio detrás de Max Verstappen que estuvieron cerca de detenerse por completo, lo que activó un error en el sistema que administra la potencia eléctrica.

La categoría utiliza un software para regular la energía disponible según las condiciones de la pista. En lluvia, el sistema limita la potencia eléctrica a 250 kW, frente a los 350 kW habilitados en otras situaciones, como los momentos de adelantamiento.

El error impidió que la potencia volviera a entrar en varios coches. Al no poder recuperar aceleración de forma normal, la dirección de carrera mostró la bandera roja y ordenó una nueva neutralización antes de la salida.

La FIA envió una actualización en plena emergencia

La interrupción permitió a los técnicos identificar el origen del problema. La FIA eliminó el límite de energía mediante una actualización de software que se distribuyó entre los equipos, quienes tuvieron que instalarla en sus monoplazas antes de reanudar el procedimiento.

Nikolas Tombazis, responsable técnico de monoplazas de la FIA, explicó que el trabajo se realizó bajo presión. El responsable técnico sostuvo que el envío de la actualización y su instalación tomaron unos 20 minutos. Sin embargo, la carrera acumuló una demora mayor por el aguacero previo, la reorganización de la parrilla y el nuevo procedimiento de salida.

La FIA restableció la parrilla original tras la bandera roja, aunque no ofreció una explicación inmediata. El organismo publicó un comunicado tres horas después, en el que confirmó que el problema no había sido detectado en las pruebas ni durante las vueltas previas a la formación.

La falta de rodaje en lluvia complicó la detección

Tombazis reconoció que la nueva motorización no había tenido suficientes pruebas en condiciones de mojado. La temporada de 2026 no registró sesiones de pista con lluvia durante los grandes premios y el modo específico para esas circunstancias solo se utilizó de forma limitada en una prueba de neumáticos de Red Bull en Suzuka.

El reglamento actual incrementó el peso de la parte eléctrica en las unidades de potencia. Según la información difundida, los motores tienen cerca de un 47% de potencia eléctrica, una proporción que exige controles específicos para evitar una entrega excesiva de energía sobre asfalto mojado.

"El software se desarrolla por la FIA en colaboración con los equipos, con el suministrador de las centralitas y con los fabricantes de motores. No se había anticipado este problema antes, tenemos que hacerlo mejor", admitió Tombazis.

La FIA anunció un análisis junto con los equipos y los fabricantes Mercedes, Ferrari, RB Ford, Audi y Honda. El objetivo será revisar por qué la combinación de baja velocidad y lluvia activó un fallo que no había aparecido en las simulaciones ni en las pruebas disponibles.

Los pilotos cuestionaron la complejidad del reglamento

La demora provocó críticas de varios pilotos. Carlos Sainz consideró que era previsible que surgiera una situación similar debido a la complejidad de los motores actuales y a la dependencia del software para controlar la energía eléctrica.

"Era cuestión de tiempo que pasara una cosa así", afirmó el piloto español. Sainz cuestionó la decisión reglamentaria tomada años atrás y sostuvo que la Fórmula 1 debe revisar cómo llegó a depender de cambios de mapas y controles desde dirección de carrera para gestionar la potencia entre condiciones secas y mojadas.

Checo Pérez calificó el episodio de "inaceptable", mientras que Lando Norris lo describió como "simplemente horrible". George Russell lamentó el efecto para el público, tras una jornada marcada por la espera, la bandera roja y las vueltas detrás del coche de seguridad.

Fernando Alonso, que terminó octavo con Aston Martin, utilizó la ironía: "Este año he tenido un 50% de abandonos, pero nunca han parado la carrera por nuestra culpa".

El incidente de Sepang dejó una señal para la FIA antes de las próximas carreras con lluvia: la nueva arquitectura híbrida requiere más pruebas para evitar que una actualización urgente vuelva a decidir el inicio de un Gran Premio.

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