Colombia tiene capacidad para exportar resinas plásticas recicladas, pero enfrenta un gran obstáculo: 'El problema es recolectar los residuos'
Colombia tiene capacidad para producir resinas plásticas recicladas suficientes para atender no solo una parte de la demanda nacional, sino también para buscar oportunidades en mercados internacionales. Sin embargo, el país enfrenta un cuello de botella que sigue limitando el crecimiento de la economía circular: recoger los residuos y llevarlos hasta los centros donde pueden ser aprovechados.Así lo plantea Jorge López, vicepresidente de ventas de Enka de Colombia, compañía que participa en ColombiaPlast 2026, feria que se desarrolla en Corferias, en Bogotá, entre el 28 de septiembre y el 2 de octubre.
"Yo creo que el gran reto de este sector sigue siendo la recolección", afirmó López al explicar el panorama del reciclaje plástico en Colombia. Para el directivo, existe una demanda creciente de resinas recicladas tanto dentro como fuera del país, pero la capacidad de recuperar los residuos todavía está condicionada por las dificultades de transportar materiales desde regiones apartadas.Enka llega a ColombiaPlast con su portafolio EKO®, compuesto por resinas recicladas producidas a partir de botellas de PET posconsumo. La compañía señala que más del 80 por ciento de sus productos son fabricados actualmente a partir de materias primas recicladas y que cuenta con cuatro plantas con capacidad para transformar diariamente más de seis millones de botellas de PET.Pero López sostiene que esa capacidad industrial no es suficiente si el material que puede ser reciclado no logra llegar a las plantas."Si hubiera más recolección, posiblemente podríamos acceder a más mercados internacionales", explicó. Según el directivo, Estados Unidos y Europa representan oportunidades para la resina reciclada colombiana debido a la existencia de mercados con déficit de este tipo de materiales, tanto de PET como de polietileno.El problema aparece especialmente en territorios donde transportar los residuos resulta demasiado costoso. López menciona las diferencias que existen entre recuperar PET en ciudades como Medellín y hacerlo en lugares como Nuquí, Bahía Solano, Apartadó o zonas del Amazonas.En estos territorios, explicó, no basta con recoger las botellas. También es necesario compactarlas para reducir el volumen y encontrar mecanismos de transporte que permitan sacarlas de las zonas apartadas. Enka incluso ha instalado prensas en algunos de estos lugares para que el material pueda salir en forma de pacas y no como botellas sueltas, que ocupan mucho más espacio.
"De todas formas, hay ayudas, pero no son permanentes", señaló López. Según explicó, la compañía ha recibido apoyo en algunos casos de empresas de transporte aéreo, mientras que también existen experiencias como la de San Andrés, donde se han establecido alianzas para trasladar los residuos hacia el continente.Para el directivo, una de las alternativas pasa por generar mecanismos permanentes de apoyo logístico, especialmente para las zonas donde el transporte marítimo o aéreo hace que el proceso sea más costoso."Sería muy bueno que se generara una ayuda que fuera permanente para tratar de sacar los materiales, así sea por mar", dijo López, quien también planteó que el esfuerzo podría involucrar al Estado, las empresas que ponen los envases en el mercado y los demás actores de la cadena.
Una cadena que crece
El ejecutivo considera que, pese a las dificultades, el panorama del reciclaje en Colombia es positivo porque se trata de un mercado que viene creciendo y que tiene una cadena de valor cada vez más integrada.Tan solo en PET, que es el material del cual se fabrican la mayoría de botellas, el reciclaje pasó del 2 % en 2002 a 46 % en 2026.La regulación colombiana, además, ha contribuido a aumentar la demanda de materiales reciclados. López sostiene que algunas de las metas que inicialmente habían sido adoptadas por grandes compañías y marcas internacionales terminaron incorporándose a la legislación nacional, lo que extendió esas obligaciones al conjunto del mercado.Esto, en su opinión, abre oportunidades para los recicladores, las empresas transformadoras y los fabricantes que necesitan incorporar materiales reciclados a sus productos.Enka, a través de su filial Ekored, cuenta con una red de recolección que, según la compañía, tiene presencia en los 32 departamentos y en más de 900 municipios del país. El objetivo es recuperar el material allí donde se consume, incluyendo zonas apartadas.
Colombia puede exportar
En este escenario, la capacidad industrial no parece ser el principal límite. López asegura que Colombia ya tiene capacidad suficiente para producir resinas recicladas con estándares que le permiten competir en otros mercados. "En este momento hay capacidad de sobra en el país para poder exportar", afirmó.El problema, nuevamente, está en garantizar el suministro de materia prima reciclada. Una mayor recuperación de residuos permitiría incrementar la producción y acceder a nuevos compradores internacionales.Enka busca precisamente aprovechar esas oportunidades con su portafolio EKO®. La compañía recientemente obtuvo la certificación internacional RecyClass, que permite respaldar la trazabilidad del contenido reciclado de sus resinas EKO®PET grado no alimentos.Para el mercado colombiano, esta trazabilidad también resulta relevante porque la regulación establece requisitos sobre el origen del material reciclado utilizado en determinadas aplicaciones. López explicó que Enka puede garantizar que la resina proviene de botellas recolectadas en Colombia y que el material utilizado es posconsumo.La compañía también destaca la calidad de sus resinas. Según López, clientes como Coca-Cola han considerado que la calidad de la resina reciclada de Enka es comparable con la de la resina virgen. La empresa incluso ha producido material destinado a fabricar botellas de agua con 100 por ciento de resina reciclada.El modelo busca, además, aprovechar la totalidad de los componentes de las botellas. Enka no solo transforma el PET del envase, sino que también procesa las tapas y las etiquetas para obtener resinas de polipropileno y polietileno.Con las etiquetas produce productos de polipropileno reciclado, entre ellos componentes utilizados en baúles para motocicletas y ganchos para ropa. A partir de las tapas, mediante una alianza con Dow, desarrolla polietileno destinado principalmente a empaques flexibles, como los utilizados para productos de aseo. De esta manera, el modelo busca cerrar el ciclo del envase y evitar que sus diferentes componentes terminen convertidos en residuos.
Seis millones de botellas al día
La escala del proceso es uno de los principales argumentos de Enka para mostrar las posibilidades que tiene Colombia en materia de economía circular.La compañía asegura que sus plantas tienen capacidad para transformar más de seis millones de botellas de PET cada día. El proceso, según sus datos, genera un ahorro de energía del 92 por ciento frente al uso de materia prima virgen, equivalente al consumo de 600.000 hogares, y una reducción del 72 por ciento en emisiones de CO2, comparable con retirar de las calles más de 21.000 vehículos.Para López, esos resultados muestran que el reciclaje puede convertirse en una actividad industrial de gran escala, pero también evidencian que el país necesita resolver el primer eslabón: recuperar el material."Tenemos un mercado supremamente lleno de oportunidades, un mercado creciente", sostuvo. Sin embargo, insistió en que la recolección continúa siendo el principal desafío para aprovechar plenamente esas oportunidades.EDWIN CAICEDOPeriodista de Medioambiente y Salud@CaicedoUcros
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